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Conservas San Bartolomé

Artesanos que hacen conserva

Es una escena habitual del paisaje tradicional riojano a comienzos del otoño: la humareda y el aroma de pimientos asados que envuelven a un grupo de familiares y amigos alrededor del fuego, junto a las bajeras de las casas y en la propia calle.

Una costumbre gastronómica que permite conservar los pimientos para todo el año. Una tradición casera que el matrimonio de Carlos y Quintina (Tina) decidieron convertir en actividad económica en 1985. Abrieron un pequeño obrador en su pueblo, en Tricio, muy cerca de Nájera, para asar pimientos en horno de leña con la marca de Conservas San Bartolomé, patrono del pueblo. Una pequeña industria artesanal muy familiar para aprovechar toda la riqueza de las huertas, y de la que ahora se encarga su hija Susana.

Un producto natural, de calidad, que forma parte de la IGP Pimiento Riojano (Indicación Geográfica Protegida) desde 2004, que ampara una variedad de pimiento oriunda y casi exclusiva de La Rioja: el pimiento Najerano: grandes, terminados en pico, de un color rojo o entreverado y muy agradables y finos al paladar. Se pueden encontrar en fresco, pero la mayor parte se comercializa asado en horno de leña de roble y haya, siguiendo un cuidado proceso de elaboración, sin sumergirse en agua y envasado en su propio jugo.

Tricio, antigua ciudad de romana de Tritium Megallum, situada sobre un cerro con el telón de fondo de las cumbres de La Demanda, se encuentra en el valle del río Najerilla, donde abundan las huertas para el cultivo del pimiento. Hortaliza que se planta en primavera, a finales de abril y mayo, y se recolecta siempre de forma manual para asegurar el buen estado del fruto hasta su entrada en el obrador. En Conservas San Bartolomé elaboran tarros de pimientos rojos en tiras, pimientos rojos enteros, pimientos entreverados, fritada y guindillones

Aquí, en la Tienda de ALTURA puedes encontrar pimientos picantes y dulces, en botes/tarros de 350 gramos

Pimientos picantes, pero sin un picor extremo
Asados en horno de leña y pelados a mano, uno a uno.
Se recomienda su consumo como entrantes (ensalada de pimientos y ventresca, solos con ajos y aceite de oliva) o para acompañar carnes y pescados.